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miércoles, 28 de mayo de 2025

Reconstrución do liñaxe materno de Antonio Valcárcel Domínguez (Haplogrupo U5b1)🔹 Haplogrupo mitocondrial: U5b1Tipo de herdanza: Materna (ADN mitocondrial, herdado só pola nai)Antigüidade: 25.000 – 35.000 anosOrixe xeográfica: Europa occidental (probablemente refuxios paleolíticos na península ibérica durante a última glaciación)---🗺️ Itinerario ancestral🔸 Paleolítico Superior (~30.000 anos atrás)Os teus antepasados maternos pertencían a pequenos grupos de cazadores-recolectores que habitaron Europa antes do fin da última glaciación. O haplogrupo U5 é un dos máis antigos identificados en restos humanos europeos.Restos con U5b1 atopáronse en:La Braña-Arintero (León, ~7.000 anos), nun home mesolítico.Covas asturianas e cantábricas.🔸 Mesolítico (~10.000 a.C.)Co retroceso dos glaciares, os teus antepasados permaneceron en zonas boscosas do norte da Península. A súa vida baseábase na caza, pesca e recolección, con patróns de asentamento estacionais.Regións provables:Galicia interior (Os Ancares, O Courel)BierzoNorte de Portugal🔸 Neolítico (~5.000 a.C.)A pesar da chegada de agricultores desde o Oriente Próximo, o linaxe U5b1 sobreviviu en áreas apartadas. Os teus antepasados probablemente mesturáronse parcialmente, pero conservaron a súa liña materna paleolítica.

sábado, 3 de mayo de 2025

CIR 8 RABASSA, ALICANTE.

 "Memorias desde el CIR nº 8 de Rabassa (Alicante)"


A lo largo de los años, casi medio millón de jóvenes pasaron por el Centro de Instrucción de Reclutas nº 8 de Rabassa, Alicante, con sus historias, esperanzas y miedos. Para muchos, el cuartel fue un lugar de disciplina y formación, pero para mí fue también un espacio donde adquirí conocimientos técnicos que marcaron mi vida.


En los años en que estuve allí, el CIR 8 cumplía la función de centro de instrucción de reclutas, pero con el tiempo se transformó en un acuartelamiento especial de unidades especiales del Ejército Español, dedicado a operaciones y misiones de intervención de alto nivel. A mi llegada al CIR 8, tras completar la instrucción básica y jugar bandera, fui seleccionado para formar parte del servicio de mantenimiento de cocina. Mi formación técnica como técnico BP (técnico de banco de pruebas) me llevó a un puesto en el cual me encargaba del mantenimiento de sistemas de butano y propano, algo que inicialmente parecía alejado de mi vocación, pero que terminó por darme una valiosa experiencia. Reparar termopares, electroimanes, quemadores y gestionar todo tipo de temas eléctricos era parte de mi día a día, y tuve que aprender a mantener las instalaciones limpias y pintadas, y a cuidar todos los aspectos de la infraestructura que permitían que los cocineros y soldados tuvieran lo necesario para sus labores diarias.


Ese trabajo, aunque diferente al servicio tradicional de armas, implicaba responsabilidad y atención. Estaba encargado también del alumbrado e interruptores, y era una parte fundamental en el mantenimiento de la vida diaria del cuartel. A través de ese servicio, gané la propuesta para cabo, aunque el teniente Lloret, al ver que estábamos exentos del servicio de armas, argumentó que no tendría derecho a realizar el curso de cabo. En su momento, respondí con franqueza: "Para eso me hubiese quedado en casa". Fue una experiencia que, aunque al principio no entendí del todo, me enseñó mucho sobre la importancia de los roles técnicos en un entorno militar.


En el CIR 8, las tensiones a veces se aliviaban con pequeños gestos de humanidad. Recuerdo que estuve a punto de ser arrestado por dar comida a mis compañeros, especialmente a los que venían de Bilbao, de mi zona. La escasez de recursos y la disciplina estricta hicieron que cualquier desvío de las reglas fuera visto con severidad. Pero para mí, compartir lo poco que teníamos con aquellos que venían de lugares lejanos, especialmente con los que compartían mi tierra, era un acto de solidaridad y apoyo. Mi gesto fue malinterpretado y casi me costó el arresto, pero afortunadamente, la amistad que tenía con la hija del coronel del CIR fue lo que me salvó de una sanción más grave. Gracias a esa relación, no me penaron militarmente.


A pesar de las dificultades y diferencias con las condiciones de otros compañeros, mi trabajo técnico me dio una perspectiva distinta. Los reclutas canarios, quienes provenían de un clima cálido y estable, a menudo no lograban adaptarse al estrés físico y emocional del cuartel, y muchos sufrieron las consecuencias de un cambio tan drástico. También los soldados transgéneros, en una época de incomprensión, tuvieron dificultades enormes al no ser reconocidos como aptos para el servicio. Muchos de ellos ya tenían cambios físicos significativos por la hormonación, pero no estaban preparados para las realidades de un ejército rígido, y algunos, lamentablemente, no lograron resistir las presiones del sistema.


Además, esa España de 1978 fue testigo de una gran trasumancia de soldados. Los destinos variaban constantemente y la adaptación al frío extremo de lugares como León o Ponferrada se sumaba a las tensiones que vivían muchos reclutas. En esos destinos, algunos soldados no soportaron las bajas temperaturas y sufrieron muertes por congelamiento. Otros, más vulnerables psicológicamente, optaron por el suicidio.


Una de las etapas más críticas para el CIR 8 fue durante el conflicto del Peñón de Perejil en 2002, cuando Marruecos intentó tomar la isla del Peñón. En esa ocasión, el CIR 8 de Rabassa dejó de ser un centro de instrucción de reclutas y actuó como un acuartelamiento especial para unidades de intervención. Fue en este contexto cuando se movilizaron las unidades especiales del Ejército Español, preparadas para intervenir de manera efectiva en defensa de la soberanía española. Aunque la situación no escaló a un conflicto abierto, el personal del CIR 8 jugó un papel fundamental en las operaciones y demostraron su capacidad de respuesta ante situaciones de alta presión.


Hoy, en cambio, las cosas han cambiado. Los soldados transgéneros tienen un reconocimiento justo y son tratados con dignidad, y los desafíos psicológicos a los que muchos de nosotros nos enfrentamos están siendo comprendidos y atendidos de manera más humana.


Mi experiencia en el CIR 8 Rabassa fue una mezcla de formación técnica, responsabilidad y reflexión sobre la difícil realidad de muchos soldados. Y aunque las condiciones de aquellos años eran muy diferentes, la resiliencia y el aprendizaje que adquirí allí han sido claves en mi vida