Isabel de Coro, célibe
Yo, D. Julio López Arias, cura de San Félix de Donís, asistí a dar sepultura eclesiástica al cadáver de Isabel de Coro, célibe y vecina que ha sido del lugar de Piornedo.
Falleció el 30 de noviembre. Murió administrada de todos los Santos Sacramentos.
Hizo memoria simple de testamento ante suficiente número de testigos y dijo que era una pobre, pero que tenía en depósito 800 reales, los cuales tenía en mano de su cura, y que era su voluntad se le distribuyesen por su ánima en estos términos:
Que acompañasen a su cadáver cuatro de ofrenda; que asistiesen a su entierro todos los sacerdotes de la parroquia y el señor cura de Suárbol, a quienes se diese una comida regular; y que lo mismo se hiciese con todos los vecinos del nominado Piornedo.
Y, atendiendo que la parroquia es pobre, [que se diese] a la puerta de la iglesia la limosna de pan, según es uso y costumbre.
Dejó por su albacea a su hermano, D. Pedro de Coro. Este cumplió y cumplirá con su testamento.
No dejó pío legado ni otra manda, no siendo las forzosas de Jerusalén y Trinidad Santísima.
Y para que conste, lo firmo día, mes y año referido, ut supra.