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viernes, 19 de septiembre de 2025

¡Guita ETA!

¡Guita ETA! 

Guita era una perra pastor alemán adiestrado con sus documentación en La Guardia civil con un número operativo. 

En mis años destinado en el polvorín de Zaragoza, en la zona del Burgo de Ebro, la sombra de ETA estaba siempre presente. Aquel era un lugar sensible: toneladas de explosivos de todo tipo descansaban en los almacenes, y todos sabíamos que, de caer en manos equivocadas, el desastre sería incalculable.

Yo trabajaba codo con codo con la Guardia Civil. Ellos, siempre en alerta, vivían el día a día con una disciplina férrea y una normativa rigurosa. Entre los compañeros de servicio había uno muy especial: Gita, una perra pastor alemán adiestrada en detección de explosivos. Tenía incluso su número operativo, como un agente más.

Rafael, su adiestrador y guardia civil especialista, solía bromear llamándola “Guita ETA” señalandome ya que soy Vasco. Guita mordía mis botas militares con verdadera rabia, y juro que llegaba a perforarme con sus colmillos la suela de mis botas. Y era pronunciar esas palabras y la perra se transformaba: corría inquieta, olfateaba cada rincón, se lanzaba hacia los almacenes como si supiera que allí estaba el peligro. La inteligencia de aquel animal era asombrosa; parecía entenderlo todo, como si llevara dentro el instinto de protegernos.

Yo era joven entonces. Mi hijo apenas tenía un año y medio, y más de una vez, al terminar la jornada, pensaba en los riesgos. No solo el de un ataque terrorista, sino también los accidentes fortuitos: una chispa, un fallo humano, un imprevisto podía bastar para que todo volara por los aires.

Por eso, cada vez que entraban los camiones, la atención era máxima. Obligábamos a colocarles apagachispas en los tubos de escape. Una simple chispa al arrancar podía convertir aquella rutina en un infierno. La tensión era parte de nuestro pan de cada día.

Mirando atrás, me impresiona recordar cómo la juventud me daba cierta inconsciencia: vivía con precaución, sí, pero también con esa ligereza de los veinte y tantos. Hoy lo veo distinto: aquel trabajo no solo era arriesgado, era también un ejercicio de confianza. Confiábamos en los protocolos, en los compañeros… y en Gita, la perra que parecía tener más olfato e intuición que muchos humanos.

Antonio Valcárcel

domingo, 14 de septiembre de 2025

En el Museo del Che Guevara en Santa Clara.

Junia me hablaba en voz baja, casi con rabia contenida, de aquel paraíso escondido en Holguín.—Cayo Saetía —decía—, eso era de ellos, de los de arriba. Allí tenían cebras y búfalos traídos de África, Antonio, ¿te lo imaginas? Mientras nosotros hacíamos colas de tres horas para conseguir un pan duro, ellos cazaban animales exóticos en su propio safari caribeño. Era el paraíso de los Castro, y nosotros ni podíamos mirarlo de lejos.La escuché en silencio, y al cabo de un rato le respondí:—Junia, al final me temo que Ernesto Che Guevara fue un idealista hasta el último aliento. Murió en Bolivia tratando de hacer apostolado de su fe política, como un mártir de sus propias ideas. Cayó en La Higuera, rodeado, sin más defensa que su convicción. Y, fíjate, incluso hoy hay bolivianos que acuden allí a venerarlo, como si fuera un santo laico.Junia me miró con una mezcla de ironía y ternura.—Quizá fue sincero, Antonio, pero no todos aquí vivieron esa sinceridad. El Che murió en la sierra, sí, con sus sueños intactos. Pero los que se quedaron, los que heredaron el poder, hicieron su propio Cayo Saetía. Eso no es idealismo, eso es privilegio.

Conversación con Yadira
Hablando con Yadira sobre el Che Guevara, le comentaba si realmente había sido el ideólogo y apóstol —entre comillas— de la verdad de la Revolución. Le recordé que, después de Cuba, el Che buscó extender su apostolado político en Bolivia y en algunos países de África, llevando consigo su idea de un pseudo-comunismo revolucionario.

Entonces le dije:
—Mira, Yadira, yo en el País Vasco he tenido que vivir con escolta. Salir a la calle con dos escoltas, un vehículo asignado y hasta un inhibidor de explosivos. Vivir allí era como vivir en el Ulster de Irlanda del Norte, o incluso peor. Allí se señala a la gente políticamente, se la marca como en una diana, y muchas veces terminan intentando matarla. Y desgraciadamente, en demasiadas ocasiones lo consiguen.

Recuerdo una vez, uno de mis escoltas, Gustavo, un buen muchacho pero nervioso, iba muy obsesionado con hacer bien su trabajo. Una furgoneta nos adelantó bruscamente y casi nos echó a la cuneta. Gustavo pensó que era un atentado. Paró el coche, gritó a su compañero “¡para, para!”, y sacó el arma. Tuve que decirle:
—Por favor, Gustavo, no dispares, déjalo estar.

Se volvió a meter en el coche, abatido, y me dijo:
—Ya estoy harto. No se puede vivir así, con esta persecución.

Yo, que conocía algo de psicología, vi que Gustavo ya estaba tocado. Mostraba un estrés enorme, casi postraumático, con ansiedad, y sé que tomaba ansiolíticos. Sin embargo, nunca quise dar parte para que lo recusaran. Sabía que era un gran profesional y, sobre todo, una buena persona.

Y terminé diciéndole a Yadira:
—Al final, en todos los sitios cuecen habas. En unos lugares lo llaman comunismo, en otros democracia; pero en ambos existen sectores que pueden volverse terroríficos, que practican la violencia para imponer sus ideas. Y eso sí puede ser un genocidio: señalar a quien no comparte un ideario político, nacer de ideologías nacionalistas con bases xenófobas y racistas, y perseguir hasta la muerte a los diferentes.


jueves, 11 de septiembre de 2025

LA VEIGA DE SAS DO MONTE, OURENSE.

Dossier histórico-genealógico: La Veiga de Sás do Monte y el linaje Guadalupe
1. Contexto geográfico e histórico
La Veiga de Sás do Monte, hoy en Montederramo (Ourense), perteneció anteriormente a la jurisdicción de Castro Caldelas. Castro Caldelas contó con una judería activa en los siglos XIV y XV, de la cual surgieron personalidades notables como los hermanos Juan y Antonio de Guadalupe, médicos de prestigio. Juan de Guadalupe, judío practicante, fue respetado por Isabel la Católica y conservó su fe. Antonio, su hermano, probablemente se convirtió o practicó un disimulo religioso.
2. El linaje Guadalupe → Díaz
Algunas ramas descendientes de los Guadalupe derivaron en el apellido Díaz, práctica común entre familias de origen converso. En los registros de Sás do Monte aparecen conexiones con este apellido, lo que refuerza el vínculo genealógico.
3. El sacerdote y los libros ocultos
Un sacerdote descendiente de los Guadalupe fue párroco de La Veiga de Sás do Monte y de San Pedro de Sás do Monte. Este presbítero ocultó los registros parroquiales de bautismos, matrimonios y defunciones de los siglos XVII y XVIII. A su muerte, dichos libros fueron encontrados en su ataúd, junto a sus restos, según informó el sacerdote, archivero e historiador D. Enrique Baden en el Archivo Diocesano de Ourense. Este acto refleja una decisión consciente de custodiar la memoria de su linaje y de otras familias vinculadas.
4. Implicaciones históricas
La ocultación de los registros explica las lagunas genealógicas de esa zona en el periodo señalado. Muestra estrategias de autoprotección frente a la Inquisición, pleitos de limpieza de sangre y posibles estigmatizaciones. El hecho de que fuese un sacerdote del linaje Guadalupe confirma la intención de preservar la memoria familiar y comunitaria.
5. Conexión con la investigación de Colón (SAS)
Cristóbal Colón usaba la sigla S.A.S. en sus cartas, interpretada habitualmente en clave latina (Sanctus, Sanctus, Sanctus o Servus Altissimi Salvatoris). Sin embargo, la hipótesis de leerlo como 'Shaddai–Adonai–Shaddai' cobra sentido en este contexto: la región presentaba raíces judías documentadas, personajes del linaje mantuvieron símbolos hebreos (como la menorá conservada en tu familia), y la ocultación de registros confirma la voluntad de proteger esa herencia sefardí.
Conclusión
El hallazgo de los libros parroquiales enterrados con el sacerdote de Sás do Monte forma parte de una cadena de memoria sefardí en Galicia: la judería de Castro Caldelas, el prestigio de los hermanos Guadalupe, las derivaciones genealógicas en apellidos como Díaz, la ocultación de registros como estrategia de autoprotección, y la pervivencia de símbolos hebreos en la tradición familiar. Todo ello conecta tu historia personal con un trasfondo histórico más amplio de resistencia y preservación de la memoria.

Antonio Valcárcel 
Investigador Genealogista. 

miércoles, 3 de septiembre de 2025

El Mandfulnes y el deporte

1. Introducción (5 min) Buenos días. Hoy quiero hablar de un tema que une cuerpo y mente. El esfuerzo físico… y el bienestar psicológico. Los mareos en el deporte. Quizá lo habéis sentido alguna vez. Estás en el gimnasio. Haces una serie intensa de press de banca. Levantas la barra con toda tu fuerza. Y, al terminar, el mundo se apaga por unos segundos. Mareo. Visión borrosa. Incluso sensación de desmayo. ¿Qué ocurre ahí? ¿Es falta de fuerza? ¿Es debilidad? La respuesta muchas veces es otra: una respiración mal gestionada. Y aquí entran en juego el Mindfulness y la Psicología Positiva. 2. La teoría: respiración y mareos (7 min) Cuando un deportista contiene la respiración… Se produce lo que llamamos la maniobra de Valsalva. ¿Qué pasa en ese momento? Aumenta la presión en el tórax. Llega menos sangre al corazón. Y al cerebro le falta oxígeno durante unos segundos. Resultado: mareo. Visión negra. En casos extremos, incluso desmayo. No es falta de músculo. No es mala preparación. Es falta de educación respiratoria. Muchos atletas caen en este error. Powerlifters, halterófilos, o simples aficionados al gimnasio. Todos comparten lo mismo: El cuerpo trabaja. Pero el cerebro se queda sin oxígeno. 3. Mindfulness aplicado al deporte (7 min) Aquí aparece el Mindfulness. ¿Qué es? Atención plena. Estar en el presente sin juicios. En el deporte significa sentir la respiración. Y sincronizarla con el movimiento. Inspiro cuando bajo la barra. Exhalo cuando la empujo hacia arriba. Sencillo. Pero decisivo. Ejercicio práctico. Cerrad los ojos un momento. Llevad una mano al abdomen. Inhalad por la nariz. Notad cómo se llena el diafragma. Exhalad por la boca, suavemente. Ahora imaginad ese ritmo acompañando al press de banca. Inhalo bajo la barra. Exhalo la empujo. Ese pequeño gesto evita mareos. Mejora la oxigenación. Y da seguridad. 4. Psicología Positiva y el enfoque mental (7 min) Pero no basta con respirar bien. También importa la actitud mental. Aquí entra la Psicología Positiva. La ciencia del bienestar y de las fortalezas. Un concepto clave: el flow. Ese estado de fluidez. Donde el deportista se concentra. Disfruta del esfuerzo. Y el tiempo parece detenerse. El Mindfulness abre la puerta. Y la Psicología Positiva transforma la experiencia. Pasamos de pensar “no quiero marearme”… A pensar “quiero disfrutar de este reto”. Ejemplo: un levantador que antes se frustraba. Al aprender a respirar… Ya no solo evita el mareo. Ahora disfruta del proceso. Y se siente más fuerte. 5. Integración práctica (4 min) Todo junto nos muestra una evolución clara. Un problema fisiológico: mareo por falta de oxígeno. Una solución: la respiración consciente. Una oportunidad: disfrutar más del esfuerzo con Psicología Positiva. Lo que era un riesgo… Se convierte en crecimiento. En disfrute. En aprendizaje. 6. Conclusión (2–3 min) Quiero terminar con una idea sencilla. La fuerza no está solo en los músculos. Está también en la respiración consciente. Y en la mente que sabe enfocar el reto… Con serenidad y entusiasmo. Cuando un deportista aprende a respirar… Aprende a rendir mejor. Aprende a disfrutar del esfuerzo. Y aprende también a vivir con más plenitud. Ese es el mensaje del Mindfulness y la Psicología Positiva en el deporte. Muchas gracias. ⏱️ Duración Introducción: 5 min Teoría: 7 min Mindfulness: 7 min Psicología Positiva: 7 min Integración: 4 min Cierre: 2–3 min Total: 1. Introducción (5 min) Buenos días. Hoy quiero hablar de un tema que une cuerpo y mente. El esfuerzo físico… y el bienestar psicológico. Los mareos en el deporte. Quizá lo habéis sentido alguna vez. Estás en el gimnasio. Haces una serie intensa de press de banca. Levantas la barra con toda tu fuerza. Y, al terminar, el mundo se apaga por unos segundos. Mareo. Visión borrosa. Incluso sensación de desmayo. ¿Qué ocurre ahí? ¿Es falta de fuerza? ¿Es debilidad? La respuesta muchas veces es otra: una respiración mal gestionada. Y aquí entran en juego el Mindfulness y la Psicología Positiva. 2. La teoría: respiración y mareos (7 min) Cuando un deportista contiene la respiración… Se produce lo que llamamos la maniobra de Valsalva. ¿Qué pasa en ese momento? Aumenta la presión en el tórax. Llega menos sangre al corazón. Y al cerebro le falta oxígeno durante unos segundos. Resultado: mareo. Visión negra. En casos extremos, incluso desmayo. No es falta de músculo. No es mala preparación. Es falta de educación respiratoria. Muchos atletas caen en este error. Powerlifters, halterófilos, o simples aficionados al gimnasio. Todos comparten lo mismo: El cuerpo trabaja. Pero el cerebro se queda sin oxígeno. 3. Mindfulness aplicado al deporte (7 min) Aquí aparece el Mindfulness. ¿Qué es? Atención plena. Estar en el presente sin juicios. En el deporte significa sentir la respiración. Y sincronizarla con el movimiento. Inspiro cuando bajo la barra. Exhalo cuando la empujo hacia arriba. Sencillo. Pero decisivo. Ejercicio práctico. Cerrad los ojos un momento. Llevad una mano al abdomen. Inhalad por la nariz. Notad cómo se llena el diafragma. Exhalad por la boca, suavemente. Ahora imaginad ese ritmo acompañando al press de banca. Inhalo bajo la barra. Exhalo la empujo. Ese pequeño gesto evita mareos. Mejora la oxigenación. Y da seguridad. 4. Psicología Positiva y el enfoque mental (7 min) Pero no basta con respirar bien. También importa la actitud mental. Aquí entra la Psicología Positiva. La ciencia del bienestar y de las fortalezas. Un concepto clave: el flow. Ese estado de fluidez. Donde el deportista se concentra. Disfruta del esfuerzo. Y el tiempo parece detenerse. El Mindfulness abre la puerta. Y la Psicología Positiva transforma la experiencia. Pasamos de pensar “no quiero marearme”… A pensar “quiero disfrutar de este reto”. Ejemplo: un levantador que antes se frustraba. Al aprender a respirar… Ya no solo evita el mareo. Ahora disfruta del proceso. Y se siente más fuerte. 5. Integración práctica (4 min) Todo junto nos muestra una evolución clara. Un problema fisiológico: mareo por falta de oxígeno. Una solución: la respiración consciente. Una oportunidad: disfrutar más del esfuerzo con Psicología Positiva. Lo que era un riesgo… Se convierte en crecimiento. En disfrute. En aprendizaje. 6. Conclusión (2–3 min) Quiero terminar con una idea sencilla. La fuerza no está solo en los músculos. Está también en la respiración consciente. Y en la mente que sabe enfocar el reto… Con serenidad y entusiasmo. Cuando un deportista aprende a respirar… Aprende a rendir mejor. Aprende a disfrutar del esfuerzo. Y aprende también a vivir con más plenitud. Ese es el mensaje del Mindfulness y la Psicología Positiva en el deporte. Muchas gracias. ⏱️ Duración Introducción: 5 min Teoría: 7 min Mindfulness: 7 min Psicología Positiva: 7 min Integración: 4 min Cierre: 2–3 min Total: 30 Trabajo TFC EXPERTO EN MINDFULNESS Y PSICOLOGÍA POSITIVA APLICADA